CONFESIÓN DOMINICAL: QUIERO CONOCER BUTÁN

Vaya singular e interesante historia que quiero compartirles este Domingo….

butan Resulta que allá por los Himalayas, existe un pequeño país que se encuentra entre dos grandes países; me refiero a Bután, una Monarquía Constitucional, en la cual habitan poco mas de 680 mil hombres y mujeres, mayoritariamente budistas.

Hace 35 años, Bután fue Reinado por Jigme Singye Wangchuck, quien fue altamente educado en el Reino Unido, y actualmente se encuentra casado con cuatro hermanas y es padre de 10 hijos, por supuesto, uno de los cuales, es actualmente el Rey.

Muchas son las historias que se cuentan sobre el antiguo Rey, las cuales van desde afirmar que renuncio a una vida de privilegios para vivir en la sobriedad de una cabaña; hasta las que lo ubican como un férreo patriota que con sus propias manos ha defendido la soberanía butanense de algunas incursiones extranjeras en su territorio.

Debo confesarles que en mi inteligencia occidentalizada no concibo ni apruebo eso de tener cuatro esposas, agravado por el hecho de que las cuatro son hermanas, -o sea que su hijo, el actual Rey es algo así como medio hermano de sus primos- ¿o no?

Pero no es del árbol genealógico del Rey de Bután de lo que quiero comentarles, sino de un concepto que el Rey desarrolló hace más de tres décadas y que según el diario español El País, “constituye el centro de uno de los debates más interesantes que se están produciendo en el pensamiento económico mundial”, lo que ha merecido comentarios recientes de premios Nobel como Joseph E. Stiglitz (si, el Stglitz de Ernesto Cordero), o Amartya Sen y líderes occidentales como el Presidente francés Nicolas Sarkozy o el primer Ministro Británico Gordon Brown.

En 1974, año en el que fue coronado, Jigme Singye Wangchuck cual político a la  hora de rendir protesta para un cargo público, englobó en un solo concepto lo que sería el gran objetivo de su mandato: hacer de Bután un país de hombres y mujeres felices.

Desafiando a los grandes economistas de la época, el flamante Rey dijo a sus súbditos: "La Felicidad Interna Bruta es mucho más importante que el Producto Interno Bruto". Desde ese día, la Felicidad Interna Bruta (FIB) ha sido todo un estilo de gobierno y de vida en Bután. Un modelo basado en la idea de que el dinero no es lo más importante, y que de hecho, no sirve de nada si no conlleva a un desarrollo espiritual.

Hasta aquí todo podría sonarnos a una práctica común en las costumbres budistas, pero si les digo que en realidad el FIB lo que ha logrado es convertir una filosofía en un sistema métrico englobado en un modelo matemático, la cosa se pone interesante. Y resulta aún más interesante si les comento que para su funcionamiento se requiere no solo de la meditación, sino de toda una estructura institucional.

Pero ¿qué es el FIB en realidad?… prometo que en el post de mañana les contaré mas sobre esto, pero créanme de verdad cuando les digo que entre mas me adentro en este tema, mas me he sorprendido.

De última hora (y esto se pone cada vez mejor): El modelo no solo parece funcionar para el FIB, sino también para el PIB! En el año 2007, Bután fue la segunda economía de crecimiento más dinámico del mundo, al tiempo de que el el 52% de los butaneses declaró sentirse "feliz", el  45% reportó sentirse "muy feliz", y sólo el 3% dijo no ser feliz…

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